Hoy he montado una Skill en ChatGPT para algo que echaba mucho de menos: un filtro real de rigor antes de publicar.
La he llamado Descartes.
La idea es simple: no escribir más “algo que suena bien”, sino pasar cada texto por una capa de duda metódica. Que revise afirmaciones débiles, exageraciones, causalidades dudosas, simplificaciones peligrosas y posibles alucinaciones.
En vez de embellecer el texto, lo pone a prueba.
Le he dado un objetivo muy claro:
maximizar objetividad, precisión factual y honestidad intelectual;
minimizar invención, exceso de certeza y relleno plausible.
En la práctica, funciona como un revisor editorial de rigor:
detecta qué partes son sólidas,
cuáles necesitan matiz,
dónde el texto afirma demasiado,
y propone una versión más prudente y precisa.
Me gusta porque no sustituye la escritura. La depura.
Creo que aquí hay una idea potente para cualquiera que use ChatGPT para escribir, investigar o divulgar: no basta con generar bien. También hace falta un sistema que dude bien.
Primero crear.
Luego contrastar.
Luego publicar.
Ese segundo paso cambia mucho la calidad final.
Estoy explorando justo eso: usar Projects para centralizar contexto y estilo, y Skills para convertir procesos repetibles en flujos de trabajo más fiables.
Esta primera Skill es solo el comienzo, pero ya apunta a algo útil:
menos texto brillante pero dudoso,
más texto limitado, claro y defendible.
La he llamado Descartes por una razón obvia:
antes de dar algo por bueno, mejor someterlo a duda.
Apoya este blog
Si quieres apoyar el blog con una aportación.

Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.