Rompiendo tu software

Por qué siempre eliges el mismo tipo de pareja (aunque creas que no)

¿Te ha pasado? Cambia la persona, pero la historia se repite.
Mismas discusiones, mismos patrones, mismo final.

No es casualidad.

Tendemos a pensar que elegimos a quién amar de forma consciente. Pero en realidad, gran parte de esa elección ocurre “por debajo del radar”. Está guiada por algo que la psicología llama plantillas relacionales.

Dicho fácil: aprendemos cómo es el amor… antes de saber lo que es el amor.

Desde pequeños, nuestro cerebro empieza a construir modelos internos a partir de lo que ve y experimenta. Cómo te cuidaron. Cómo se hablaban tus padres. Qué pasaba cuando alguien se enfadaba. Todo eso se convierte en una especie de “guion invisible”.

Y ese guion luego se cuela en tu vida adulta.

Por eso alguien puede decir: “mi pareja es perfecta… pero no es lo que imaginaba”. No hay un problema real. Hay un desajuste entre la persona real y la imagen que llevas dentro.

El psicólogo Daniel Stern llamó a estos patrones RIGs (Representaciones de Interacciones Generalizadas). Son como resúmenes que hace tu cerebro:
“esto es lo que hace una pareja”,
“esto es lo que es una madre”,
“esto es lo que debo esperar del amor”.

Carl Jung lo explicó de otra forma. Hablaba de arquetipos: estructuras mentales profundas que dan forma a cómo entendemos cosas como el matrimonio o la familia. Luego, nuestras experiencias personales rellenan esos moldes.

Distintas teorías, misma idea: no vemos a las personas tal como son, sino filtradas por lo que aprendimos.

Y aquí viene lo importante.

Estos patrones no son destino.

Puedes repetirlos… o cuestionarlos.

Una persona con una historia complicada puede acabar en relaciones dañinas. O justo lo contrario: rechazar cualquier señal de eso y buscar algo completamente distinto. Lo mismo con relaciones sanas.

La diferencia no está en el pasado. Está en la conciencia.

Cuando empiezas a ver tu “guion”, deja de dirigir la historia en automático. Empiezas a elegir de verdad.

Porque al final, amar no es solo encontrar a alguien.
Es aprender a ver al otro… sin confundirlo con lo que llevas dentro.

Y eso cambia todo.

Apoya este blog

Si quieres apoyar el blog con una aportación.

Comentarios

Deja una respuesta