El absurdo

Muchas veces me he preguntado ¿para qué?

Para mi el final definía el esfuerzo.

Sí quiero comer pollo, tengo que cazar pollo.

Existe un porqué bien claro.

¿Pero para qué vivir? ¿Cuál es el fin?

Por ideales nunca he creído en religiones. Por lo que he vivido por inercia, sin fin.

Todo lo que estudiaba siempre me llevaban a un final sin sentido. Muerte, oscuridad, vacío, la nada.

Incluso la física con su entropía.

Todo lo conocido se hará uno, estable, distribuido, uniforme.

No he sido el único. Hay filósofos que se han topado con esa nada mucho antes que yo, Albert Camus, padre del absurdismo, Jean-Paul Sartre él hablaba de la náusea apelando a lo que yo llamo vacío desde su existencialismo, Emil Cioran nihilismo lúcido…

Pero gracias a encontrarlos a ellos por lo menos me he sentido acompañado en este absurdo. Y motivado desde la libertad máxima.

Si realmente lo que hagamos no transcenderá.

¿no es la vida un regalo maravilloso sin consecuencias?

Mi forma de ser, es vive y deja vivir. Respeta. Pero disfruta sin miedo.

Como dijo Richard Feynman:

“No necesito saber la respuesta final para disfrutar de la exploración.”

Bienvenidos al rincón del absurdo.

No hay promesas de paraíso sólo pensamientos y curiosidad mientras dure la partida.

Apoya este blog

Si quieres apoyar el blog con una aportación.

Comentarios

Deja una respuesta